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Siete claves para entender el proceso de reforma constitucional en Cuba

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Los cubanos votarán este domingo 24 de febrero el texto de su nueva Constitución, que aunque actualiza el texto vigente (1976) con menciones a la inversión extranjera y el reconocimiento de la propiedad privada, no supone cambios sustanciales al sistema político de la isla.

Estas son las claves para entender una reforma constitucional que, de aprobarse, cimentará las reformas “raulistas” en la Cuba post Castro y dejará atrás un texto cortado a la medida de la Guerra Fría.

¿Por qué una nueva Constitución en Cuba?

La actualización de la Carta Magna vigente (1976) era uno de los asuntos pendientes del Gobierno del expresidente cubano Raúl Castro (2008-2018) para plasmar en leyes las reformas económicas impulsadas durante su mandato y renovar un texto considerado anacrónico frente a la nueva realidad social de la isla.

Castro dejó la tarea a su pupilo Miguel Díaz-Canel, que lo sucedió en la Presidencia en abril de 2018.

¿Cómo ha sido el proceso de reforma constitucional?

Aunque la Comisión Redactora comenzó a funcionar oficialmente en junio pasado liderada por Raúl Castro, la reforma constitucional ya llevaba años en marcha.

En poco más de un mes se afinaron los últimos detalles del primer borrador, aprobado en la Asamblea Nacional cubana en julio de 2018, después de varios días de debate televisado.

A continuación el documento pasó por un periodo de consulta popular que duró tres meses y por primera vez incluyó a los más de 1,4 millones de cubanos residentes en el exterior.

Tras procesar miles de propuestas, en diciembre la Comisión presentó ante la Asamblea un nuevo proyecto de Constitución, que modificaba en un 60 % el borrador original.

El texto definitivo fue aprobado por unanimidad en el Parlamento, que convocó al referendo de este 24 de febrero, la misma fecha que en que se proclamó la Carta Magna vigente hace 43 años.

¿Qué cambia y qué no cambia en la nueva Constitución?

El nuevo texto mantiene al Partido Comunista como “fuerza dirigente superior de la sociedad” y ratifica el comunismo como aspiración, pese a que ese término se había eliminado en el primer borrador.

La nueva Constitución reconoce por primera vez la propiedad privada, incluye a la inversión extranjera como necesaria para el desarrollo económico del país, instaura las figuras del presidente de la República y el primer ministro y establece un máximo de dos mandatos consecutivos de cinco años para el jefe de Estado.

En la actualidad la nomenclatura del jefe de Estado cubano es la de “presidente de los consejos de Estado y de Ministros”.

Se eliminó un polémico artículo que abría la puerta al matrimonio gay en la isla, aplazando la discusión a la redacción del futuro Código de Familia dentro de dos años. Esta cuestión fue la más discutida en la consulta popular y enfrentó en bandos contrarios al activismo LGTBI y a fieles de varias denominaciones religiosas.

Con respecto a la libertad de prensa, la nueva Carta Magna cubana estipula que en ningún caso los medios fundamentales de la comunicación serán objeto de propiedad privada.

¿Por qué hay sectores y organizaciones que se oponen a la nueva Constitución cubana?

Pese a que en Cuba no están permitidas las campañas políticas, el Gobierno ha organizado una activa promoción en redes sociales bajo la etiqueta #YoVotoSí.

En respuesta, cientos de cubanos de dentro y fuera de la isla han expresado su rechazo en Twitter y Facebook con los hashtags #YoVotoNo y #YoNoVoto contra una Constitución a su juicio “impuesta” y que “no representa los intereses de la mayoría, sino de una minoría”.

Los detractores de la reforma insisten en la “falta de transparencia” del proceso y la votación, en la que no podrá participar la emigración cubana, como estipula la Ley Electoral vigente.

Instituciones como la Organización de Estados Americanos (OEA) -de la que Cuba no es miembro- afirman que el referendo constitucional es “ilegítimo” y solo sirve para legitimar una reforma “lisiada de origen porque no nace del pueblo, nace del Partido Comunista”.

¿Qué estrategia ha seguido el Gobierno?

El Estado cubano solo reconoce el “Sí” como respuesta legítima al referendo. Para el oficialismo hay dos bandos, y del lado del “No” están “los enemigos tradicionales de Cuba”, contrarios a una Constitución que otorga “instrumentos legales para construir un mejor país”.

En el último mes, la campaña de apoyo a la reforma ha saltado de las redes a los medios de comunicación -todos estatales- en forma de mensajes promocionales trasmitidos en bucle.

La intensa promoción ha llegado además hasta las calles, donde cientos de pancartas con el #YoVotoSí decoran autobuses, postes y fachadas, espacios que el Gobierno no ofrece a la promoción del “No”.

¿Cuándo se proclamaría la nueva Constitución cubana?

El Parlamento cubano ha propuesto proclamar la nueva Constitución cubana el 10 de abril de 2019, cuando se cumplirán 150 años de la primera Asamblea Constituyente de la isla, integrada por los próceres de las guerras independentistas contra España.

¿Qué sucedería si el proyecto de Constitución no es ratificado?

El improbable triunfo del “No” en el referendo de este domingo significaría un duro golpe a la legitimidad y el poder de convocatoria del Gobierno cubano, que sin embargo no vería peligrar la continuidad institucional de su sistema político, debido a que continuaría vigente de forma temporal la Constitución de 1976.

En este caso, la Carta Magna actual propone varios escenarios, todos encaminados a redactar un nuevo texto constitucional, ya sea con modificaciones parciales o una revisión total. Su aprobación podría quedar en manos de la Asamblea o volver a la ciudadanía en forma de otro referendo.


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