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Romper el ciclo de violencia: educar y acompañar

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La víctima, aclara la especialista, dentro del ciclo de violencia en que los ataques sistematizados a su sistema de creencias, el lavado de cerebro, la culpabilización permanente y las amenazas la enseñan a no defenderse, lo que se conoce como el síndrome de indefensión aprendida.

“Son una series de estructuras cognitivas, es decir, de pensamientos de que le dicen que no importa lo que yo haga no voy a salir de aquí”. Sostiene que “es una característica que enmarca mucho a las víctimas de violencia, porque la mujer asume su vida terminó ahí y puedo hacer muchas cosas fuera, pero mi vida está en manos de este ser humano. Entonces se deja intentar salvarse”.

En ese punto ayudar “no es tan simple como sentarme con la paciente y decirle. “No ombe, deja eso. Suelta es tiguere en banda”.

Aconseja que si se identifica esa situación, hay que intervenir de manera asertiva. “Uno le habla de lo que uno ve, le manda artículos, libros, le dice que si quiere buscar ayuda uno le acompaña, no es para que lo dejes sino para cualquier decisión que tomes sea consciente”, recomienda.

También indica tener cuidado con no ser invasivos, porque se le puede poner en peligro. “Por lo menos una llamada diaria, un mensaje por Whatsapp, de vez en cuando ir, decirle que aquí estamos”. Además, usar palabras claves. Pon en marcación rápida el teléfono de una vecina de confianza que sepa la situación, y que cuando le marques sepa que tiene que llamar a la policía”.

Para Yohennis Ramírez la ayuda psicológica fue fundamental.

“Convencida de que no había forma de que ese matrimonio terminara bien, sabiendo que yo no amaba a esa persona, que era infeliz, que me había perdido y no entendía porque no lo terminaba, porque seguía ahí. Busqué una psicóloga. Ella no me dijo que hacer, ella solo tomo mis propios relatos, todos como piezas de un rompe cabezas, lo armó, lo puso todo en su lugar, les dio los nombres correctos y me lo mostró, y vi el cuadro más terrorífico de toda mi vida”.

La especialista Camilo Hilario explica este proceso. “Empezamos a identificar los signos de violencia, los actos, los episodios, las técnicas coercitivas que ese agresor utiliza para que la mujer lo pueda visibilizar que tipo de agresor es, cuáles son su características, empezamos a construir el ciclo de la violencia para que ella pueda identificar las acciones de él en cada fase y las emociones y conductas de él.

Y apunta lo fundamental de fortalecer la red de apoyo familiar y social, eso es indispensable. “Se va trabajando poco a poco desde la visión de la paciente, de la víctima. No le puedo decir, mira déjalo, recoge tus cosas y vete y arma tu tema económico. No. El tema es más que económico. Hay muchas víctimas que sostienen económicamente la casa y siguen ahí, porque hay un tema psicológico, social”.

Considera que aun falta mucho a nivel de políticas de prevención y lucha contra la violencia de género. Entiende que se debe replicar el modelo de atención que existe en el Distrito Nacional, el único que existe a nivel nacional de manera integral en el Centro de Atención a Sobrevivientes de Violencia; además de hablar de educación desde la curricula escolar y desde una campaña permanente. “También es un tema de recursos”.

Ante la pregunta de que aconsejaría a las mujeres que están pasando la misma situación que ella vivió, Yohenni dice: “Para mí lo más importante es jamás aceptarse víctima. Sí identifican que están siendo abusadas no adaptarse, como si ese es un destino merecido. Buscar ayuda de un psicólogo y si requiere medicación pues hasta de un siquiatra”.

Y advierte, “aprendan que los victimarios son fríos, calculadores, las conocen bien, nada es casualidad, te darán flores, luego te pegan, pero te darán flores otra vez como disculpa por haberte pegado. Ellos juegan con tus emociones con absoluta conciencia”

Su experiencia, finaliza, le enseñó también que en ese proceso de escapar, liberarse y reconstruirse hay que ir “un paso a la vez. “Identifica el problema, busca ayuda, la palabra clave es buscar ayuda, desintoxícate, cúrate, vive tu duelo, aprende de todo eso, reinvéntate, has de lo vivido tu fortaleza”.

Los telefonos de El Centro de Atención a Sobrevivientes de Violencia son 809-221-7785 /7782 y 809-682-3251.


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