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béisbol

Lo que me gustó y lo que no de la serie final Estrellas vs Toros; “La Serie de la Caña 2”

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SANTO DOMINGO. La serie final tuvo muchos puntos luminosos y otros no tanto. En lo que pudimos presenciar durante esta final, dejamos aquí anverso y reverso de “La Serie de la Caña 2”.

Colorida serie final

Los equipos están más que identificados. En cada estadio se vio el color característico de ambas franquicias lucido por los fanáticos: verde y anaranjado. Más llamó la atención los seguidores de San Pedro, pues predominaban más que con el color, con camisetas alusivas a los peloteros. Los más seguidos, Junior Lake y Fernando Tatis Jr.

La guerra de las boletas

Quedó sin confirmar, pero una fuente de los Toros comentó que le negaron boletas a los fanáticos de ese equipo. Y más aún, una seguidora del equipo romanense confesó a DL, que en una ocasión, una boleta de cortesía dada por un empleado de los Toros, un fanático estrellita ofreció comprársela para romperla.

En cada estadio

En el Francisco Micheli, hogar de los Toros interpretan el himno en el séptimo episodio, el cual es pasado por la pantalla gigante; además en esa entrada fanáticas llevan agua a los árbitros del partido. En el cuarto partido de la final, hubo una que aprovechó para hacerse un “selfie” con un pelotero de los Toros. En el Tetelo Vargas, de San Pedro, había una pantalla gigante colocada en el parqueo, y es como si fuera otro estadio por la cantidad de simpatizantes verdes que allí veían el juego.

El Tetelo Vargas es de poca capacidad

Lo que se demostró en el Tetelo Vargas es que el estadio resulta pequeño para los fanáticos verdes. Para la final hubo que habilitar unas gradas móviles, que también representan un peligro ante cualquier batazo de foul por esa zona pues no hay protección. Habrá que ver, obviamente, cómo es el desempeño de la asistencia en la serie regular.

Fanáticos de los Toros dejan solo a su equipo

Sexto partido de la serie final. O los fanáticos orientales se sentían más triunfadores y fueron beneficiados para la compra de boletas, o los simpatizantes de los Toros le dieron la espalda a su equipo en el sexto juego de la final. La proporción fue muy desigual. En el séptimo la “Toro Band” se marchó y renunció la animación del equipo.

La celebración posjuego fue enorme

Luego del último out, los fanáticos orientales celebraron en San Pedro de Macorís, en el Francisco Micheli y en la ruta hacia la “Perla de Mar”. En el camino hubo varios taponamientos provocados por fanáticos residentes en el trayecto hacia San Pedro, que incluso se colocaban en medio de la avenida.

Desorden de en la entrega de copa

Fue la parte menos llamativa al final del campeonato. Primero los fanáticos orientales derribaron la verja del bleacher del lado izquierdo. Eso demostró que la seguridad fue totalmente insuficiente. Luego la entrega de la copa de campeones fue un total desorden. Eso mantiene la costumbre que tras finalizar cada campeonato, la entrega del trofeo es muy accidentada. Es una puja de los fotógrafos por hacer sus fotos, con personas que poco o nada tienen que ver frente a la tarima de celebración. Y los periodistas tienen que luchar por igual contra los fanáticos. Eso era frecuente en el béisbol estadounidense en años atrás, hasta que se comenzaron a emplear normas. La chica que quedó colgando de la destruida verja del lado izquierdo pudo accidentarse y ser la cosa peor. En ese caso, quién asume responsabilidad por ese hecho: ¿La Liga Dominicana por ser organizadora y no tener seguridad suficiente, la franquicia de los Toros, por no tener la cantidad de seguridad necesaria, las Estrellas por no organizar sus fanáticos o los propios fanáticos por ser desmesurados? Es necesario buscar vías de solución para no empañar tan resonante triunfo de un equipo que tardó 50 años en levantar un trofeo, del cual habían perdido la costumbre.

Al margen:

El 30 de septiembre de 1971 se jugó un partido entre los Senadores de Washington y los Yanquis de Nueva York en el RFK Memorial Stadium. Ese fue el juego de los Senadores en Washington antes de mudarse a Texas. Los Senadores ganaban 7– 5 con dos outs cuando cientos de fanáticos de ese equipo invadieron el campo y destrozaron el estadio, tomaron las bases como recuerdos y atacaron a la policía, los árbitros y la seguridad del estadio. Tres hombres fueron arrestados por conducta desordenada, y el juego fue confiscado a favor de los Yanquis. Recuerden que el 21 de septiembre de 2008 los Yanquis jugaron su último partido en el antiguo Yankee Stadium y ningún fanático atentó con llevarse una pieza.


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