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Asesinatos

Feminicidios, la lacra que no cesa

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Los registros oficiales no recogen como feminicidios todos los asesinatos machistas en países como España, donde las organizaciones feministas piden una revisión de la Ley de Violencia de Género para incluir todos los crímenes machistas y no sólo los cometidos por la pareja o expareja.

Los asesinatos cometidos contra las mujeres por razón de género, representan la mayor parte de los asesinatos en los que víctima es una mujer. El lugar más peligroso para una mujer víctima de feminicidio es la propia vivienda.

Según los datos registrados, Brasil es el país en el que se producen mayor número de feminicidios (1.133 en 2017). El Salvador es el país con el índice de feminicidios más elevado: 10,2 crímenes machistas por cada 100.000 mujeres

El feminicidio es la expresión más extrema de la violencia contra las mujeres, y los datos son escalofriantes:

Al menos 2.795 fueron víctimas de feminicidio en 23 países de América y el Caribe en 2017, según los últimos datos oficiales recogidos por el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la CEPAL.

Según Naciones Unidas, América Latina alberga a 14 de los 25 países con las tasas más altas de feminicidio, la expresión más extrema de la violencia contra las mujeres en el mundo, y apunta que el 98% de los casos no son juzgados. La situación es especialmente alarmante en Brasil, donde la ONU ha documentado el 40% de los asesinatos de mujeres: 1.133 feminicidios sólo en 2017.

Los homicidios de mujeres por razones de género suelen corresponder a la mayoría del total de homicidios intencionales de mujeres, y en la mayor parte de América Latina, según los datos oficiales disponibles por el Observatorio de Igualdad de Género, los feminicidios son cometidos por alguien con quien la víctima tenía o había tenido un relación de pareja.

El Salvador es el país con el índice más elevado de feminicidios (10,2 por cada 100.000 mujeres, con 345 crímenes machistas en 2017). No es mucho mejor la situación en Honduras (índice de 5,8 por cada 100.000 féminas y 235 asesinatos). En ambos países, al contrario que en el resto de la región, los asesinatos por razón de género son cometidos mayoritariamente por hombres ajenos al entorno de la víctima.

País a país los datos son espeluznantes: en México, por ejemplo, se cometieron en 2017 al menos 760 feminicidios, según la CEPAL, y 861 el pasado año, según el informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública de México.

En Argentina, con una de las leyes más avanzadas al respecto, una mujer es asesinada cada 30 horas.

Sólo en Panamá, Perú y Venezuela el índice de feminicidios es inferior a 1 por cada 100.000 mujeres.

La gravedad de la situación ha obligado a 18 países latinoamericanos a modificar su legislación para sancionar los feminicidios: Costa Rica, en 2007; Guatemala, en 2008; Chile y El Salvador, en 2010; Argentina, México y Nicaragua, en 2012); Bolivia, Honduras, Panamá y Perú, en 2013; Ecuador, República Dominicana y Venezuela, en 2014; Brasil y Colombia, en 2015; Paraguay, en 2016, y Uruguay, en 2017.

Sin embargo, peses a los avances, tanto las leyes como las cifras oficiales se quedan cortas.

Por ejemplo, el pasado año en España fueron víctimas de feminicidio 97 mujeres, según los datos recogidos por el observatorio Feminicidio.net, mientras que sólo 47 figuran en los datos oficiales de violencia machista y, de los 10 feminicidios cometidos en lo que va de año (enero), sólo 7 se consideran oficialmente violencia de género.

Desde que los casos de violencia de género se empezaron a contabilizar oficialmente en España el 1 de enero de 2003 y hasta el final de 2018, fueron asesinadas 976 mujeres a manos de sus parejas o exparejas, casos como reconocidos oficialmente como de violencia de género, aunque el número de feminicidios haya sido mayor, razón por la que numerosas organizaciones piden una ampliación de la Ley de violencia de género para que recoja todos los casos de violencia machista.

“Cuando hablamos de inseguridad, el lugar más inseguro para la mujer en situación de violencia es la vivienda, no es la vía pública”, afirmó a Efe la presidenta de del Observatorio de Feminicios de Argentina, Ada Rico, el pasado mes de enero, mes en el que se cometieron 27 feminicidios en el país, según los datos del Observatorio Ahora que sí nos ven, organización argentina sobre la violencia de género.

Según recordaba Rico, “cerca de 300 mujeres son asesinadas al año en Argentina por violencia de género -un feminicidio cada 30 horas de media durante la última década-, y los casos de feminicidio suelen responder a un patrón determinado: el asesino es la pareja o expareja de la mujer, y el asesinato se producen en una vivienda, sea ésta la de la víctima o la del agresor”.

Teniendo en cuenta los datos oficiales, Argentina es el quinto país de América Latina con mayor índice de feminicidios.

Miles de mujeres se manifestaron a principios del mes de febrero del presente año en Ciudad de México contra la ola de feminicidios e intentos de secuestro que se están produciendo en la ciudad, donde según los datos de las organizaciones y colectivos feministas al frente de las marchas, sólo en el mes de enero han sido asesinadas 133 mujeres.

“Ni una más, ni una menos”, “Juntas nos cuidamos”, “No quiero vivir con miedo”, “Yo quiero vivir, no sobrevivir”, “Basta de violencia contra las mujeres”, “Que haber nacido nena no sea una condena”, fueron alguno de los lemas más representativos de las protestas, aunque bien podrían haberse leído en cualquier otro país latino, igual que el “Vivas nos queremos”.

Ante el aumento de los feminicidios, algunos legisladores mexicanos han llegado a plantear medidas como castrar químicamente a los agresores sexuales o imponer un toque de queda a las mujeres, propuestas que los expertos rechazan alegando que no se puede combatir una violación de los derechos humanos cometiendo otra, como señaló a Efe la subdirectora de Seguimiento a Procedimientos de Alerta a Violencia de Género de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Bertha Onofre.

Onofre recordó que los estudios demuestran que el “el lugar más peligroso para una mujer es su propia casa”.

“Las mujeres asesinadas habían denunciado anteriormente a sus agresores, enfrentado graves hechos de violencia doméstica o sufrido ataques o tentativas de homicidio anteriores”, afirmó recientemente la relatora para Brasil en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la comisionada Antonia Urrejola, ante la situación del país, donde en el primer mes del año se contabilizaron 126 feminicidios.

La situación se repite país tras país. “Al poder judicial le tenemos mucho para decir, tenemos medidas cautelares que son violadas, tenemos denuncias que no son tomadas en cuenta y consideramos que tiene que haber más campañas de prevención para acompañar a las mujeres que se animen a denunciar”, reclamó la presidenta del Observatorio de Feminicidios argentina.

En la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, todos los países han fijado la medición de los feminicidios como herramienta vital para lograr el objetivo de eliminar todas las formas de violencia contra todas las mujeres y las niñas en los ámbitos público y privado.


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