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Crisis venezolana

En crisis de Venezuela se prueba el liderazgo de tres potencias en Latinoamérica

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SANTO DOMINGO. La crisis política que sufre Venezuela, un país polarizado hasta en definir la cabeza del Gobierno tras la proclamación de Juan Guaidó como presidente interino y el desconocimiento a la reelección de Nicolás Maduro como mandatario, se plantea como un escenario que pone a prueba el liderazgo que las principales potencias mundiales tienen en la Región.

En los frentes principales se miden Estados Unidos, uno de los socios comerciales tradicionales de Venezuela aunque contrario a la ideología de izquierda que legó el extinto Hugo Chávez en Maduro; Rusia, que apoya los lineamientos políticos del cuestionado gobernante y que tiene intereses mineros en el país suramericano; y China que además de afianzar su presencia en toda América Latina, requiere en gran medida del petróleo venezolano, calificado en algunos ámbitos como la mayor reserva del mundo.

Estados Unidos fue el primero, en un grupo de unos 15 países que han dado apoyo a Guaidó como presidente interino, una movida que el especialista en relaciones internacionales, Emil Chireno, califica como la oportunidad de ese país para reafirmar su rol de liderazgo histórico en el hemisferio occidental y que por varios años estuvo relegado a un segundo plano.

“Esto hay que entenderlo en un contexto geopolítico en el que América Latina sentía que Estados Unidos, en los últimos años, le había dado la espalda, sobre todo por sus múltiples ocupaciones en Oriente Medio”. Chireno condiciona la oportunidad a que el presidente estadounidense; Donald Trumps; mantenga con acciones el apoyo expresado en palabras.

El Estado norteamericano compra parte de su petróleo de Venezuela, y el país suramericano, a su vez, adquiere en el otro parte de los ingredientes que utiliza para la producción de carburante. Datos sobre comercio internacional de la Oficina de Censo de Estados Unidos muestran que hasta octubre de 2018, esa nación hizo exportaciones a Venezuela por valor de US$4,540.3 millones de dólares mientras las importaciones alcanzaron US$11,012.5 millones. En su gran mayoría, el intercambio corresponde a petróleo.

Pero el mercado estadounidense apenas adquiere el 20% del crudo venezolano y es China, que se declaró a favor de Maduro, que lidera las compras con un 40%. Siguen India con otro 20%, América Central y el Caribe con 10%.

“Para China, que no produce casi nada de petróleo, Venezuela sigue siendo un aliado estratégico” comenta Chireno, que resalta también la similitud ideológica entre ambos países, pero entiende que, ante una medida extrema de corte intervencionista, el país asiático podría pensarse el enfrentar a la potencia de Norteamérica.

La línea de crédito de los chinos a Venezuela se cifra por encima de los US$60,000 millones. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), indica en uno de sus informes que entre 2005 y 2016 la financiación de China para países de América Latina y el Caribe, eran de US$141,000 millones de los que US$62,000 fue a Venezuela, que debe honrarle sus deudas con petróleo.

En ese contexto de expansión asiática, también los rusos entran en la contienda, refiere Giovanni Báez, otro experto en relaciones internacionales. “Muchos especialistas del área concluyen que el Estado Federativo de Rusia busca contrarrestar la presencia china en áreas de importancia geoestratégica, y en áreas que China ha dimensionado”, expone.

Además de ser uno de los financista de la República Bolivariana de Venezuela, Rusia comercializa insumos bélicos con ese país. Públicamente ha expresado apoyo Maduro, pero el analista Chireno ve esa acción como un simbolismo, pues no cree que ese país esté dispuesto, tenga la capacidad ni ánimo para enfrentar a Estados Unidos y abrirse un frente tan lejano, sobre todo en momentos en que está sumergido en el tema de Siria.


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