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Dieta dominicana, ¿Saludable?

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Cuando hablamos de una dieta balanceada nos referimos a aquella que incluye las porciones y proporciones de los macronutrientes que vayan de acuerdo al nivel de actividad física, género y condición de salud de un individuo. Por lo general contienen de un 50-60 % de hidratos de carbono, 30% proteínas y un 20% de grasas buenas.

Para la nutrióloga Erika Pérez, es parte de la cultura dominica comer en exceso. En ocasiones, estas porciones pudieran estar indicadas, pero se generalizan y el nivel calórico a veces no es el correcto para mantener el peso deseado.

“En el plato desechable de comida para llevar, el lado más grande se llena de arroz, cuando este lugar está destinado a las ensaladas, ahí nos podemos percatar del desequilibrio”, aclara Pérez.

Sucede que el dominicano, como es común escuchar, “si no comió arroz no ha comido”, y la idea de entrar en un régimen alimenticio o de cambiar la manera en que se alimenta puede generar pesadez.

Por esta razón, explica la galena que los pacientes que buscan bajar de peso llegan a su consultorio muchas veces con la predisposición de que dejarán de ingerir ciertos alimentos o comerán muy poco, cuando no siempre sucede así.

Para la nutrióloga, los excesos en las proporciones y balance no es su única preocupación. El consumo de sal resulta alarmante, ya que la recomendación actual es cuatro veces inferior a la que se consume en el país. “Es un factor cultural; solemos sazonar todo con sal o con productos con alto contenido en sal”, explica, y añade que esto se podría relacionar a la hipertensión arterial que sigue siendo una de las principales causas de muertes a nivel cardiovascular.

“Es un factor cultural; solemos sazonar todo con sal o con productos con alto contenido en sal”

Según informaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es necesario aumentar el consumo de potasio y reducir el de sal, para esto, ven necesario negociar con la industria alimentaria la reducción de uso de sal en los productos y aconsejan cocinar los alimentos usando más especies para sazonarlos en vez de sal.

Sin embargo, la alimentación suele estar condicionada muchas veces por el nivel de actividad y horario de las personas, y con más peso, por el precio de los alimentos que son considerados saludables. Entonces, en un país de 10 millones de habitantes, donde casi tres millones son pobres y cerca de 600,500 viven en la indigencia según los datos del ultimo censo, una alimentación equilibrada resulta difícil de adquirir o mantener para una persona de bajos recursos económicos.

Pero no todo en nuestra alimentación y sistema alimentario es negativo, la nutrióloga Erika Pérez celebró el aumento en la realización de deportes de la población y la entereza no solo de verse bien, sino en sentirse bien llevando una alimentación saludable, “entiendo que estamos en un punto de mejor concienciación en cuenta a alimentación se refiere”, dice Pérez.

En el país lo comedores económicos del Estado son las entidades encargadas ejecución de planes de expansión de la cobertura alimentaria para garantizar alimentos de calidad para la población en condición de vulnerabilidad, y según Wandy Robles, director de Operaciones de este organismo, “trabajan para evitar la obesidad, la hipertensión y la diabetes”, mediante el uso de equipamientos especiales y la reducción de un 45% del consumo de aceite.

El internet no es el mejor aliado para buscar dietas

Normalmente cuando buscamos apoyo en internet, nos encontramos con un patrón predefinido que probablemente no haya apuntado a las necesidades personales del individuo, como consecuencia, Pérez explica que muchos de los que llegan a su consultorio se rehúsan a comer aquellos que marcaba la dieta que encontraron en internet. Esto suele provocar alteraciones en su perfil de laboratorio, como por ejemplo, ácido úrico o colesterol elevado.


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