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SAN CRISTOBAL

Basura, violencia y desorden reinan en mercado de Los Molinas

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Basura, violencia, falta de seguridad, desorden en el tránsito, entre otras cosas, forman parte del panorama que existe en el mercado de los Molinas, ubicado en el sector del mismo nombre por la entrada norte de la ciudad de San Cristóbal, razón para que el presidente de la Asociación de Vendedores de esa plaza comercial, Silvestre Tejeda, junto a la directiva decidieron paralizar las ventas hasta tanto las autoridades del ayuntamiento resuelvan la situación.

El dirigente comercial explicó que tienen tres años esperando que los planes del alcalde Nelson Guillén se concreticen y no pasa nada, así mismo señaló que el actual administrador del mercado apodado Joselito solo les promete cambios que nunca se hacen realidad.

Tejeda dijo que van más de 10 reuniones con el ejecutivo municipal, quién hace un mes les prometió que los funcionarios municipales, José Sena, director de Planificación y José Ruiz, director de Obras Públicas resolverían los problemas del mercado, acción que no se ha producido.

Actualmente la plaza está sin energía, las luces que pueden observarse en horas de la noche son las bombillas de los negocios que tienen su contrato con Edesur. El único vigilante para toda el área es pagado por los mercaderes, que incluso fue asaltado, secuestrado y dejado por muerto a orillas del rio Nigua, según las declaraciones del comerciante.

Aunque no aportó los nombres de los involucrados narró que en la zona se han cometido graves hechos de violencia que van la muerte de un vendedor a manos de otro, una herida de arma blanca a un comprador y recientemente salió lesionado en la cabeza un familiar del dirigente comercial a quién fue necesario hospitalizarlo en cuidados intensivos en un centro de salud de Santo Domingo.

Narró que hace alrededor de 15 días un incendio redujo a cenizas tres casas del sector y que el cuerpo de Bomberos no pudo hacer nada, porque la entrada está bloqueada por los vendedores que han dejado el espacio destinado para la venta y ocupan calles y aceras.

Por Leomaris Franco

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